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Escuela de Alimentos

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
26 may 2016

Alumna de Ingeniería de Alimentos de la PUCV creó bioplástico en base a cáscara de granada

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  • El innovador producto, fue desarrollado por María Tamara Martínez, quien ganó el Concurso de Innovación y Emprendimiento, impulsado por la Vicerrectoría de Investigación y Estudios Avanzados (VRIEA) de la PUCV, cuyo principal objetivo es fomentar el espíritu emprendedor en la comunidad universitaria.

Una de las prioridades de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso es incentivar la investigación de sus académicos y estudiantes. En este contexto, la VRIEA entrega cada año, fondos en el marco de los Concursos de Innovación y Emprendimiento (DIE), para que los integrantes de la comunidad universitaria puedan transformar sus ideas en realidades y, de esta manera, desarrollen iniciativas que sean aportes para la sociedad.

Es así como la estudiante de Ingeniería de Alimentos, María Tamara Martínez, al ver los impactos negativos que generan los desechos provenientes de envoltorios de comida, decidió crear un bioplástico en base a cáscara de granada que, además de contener los alimentos, les aporta propiedades antioxidantes.

En esta entrevista, esta joven calerana de 25 años nos contó sobre las motivaciones y objetivos de  esta investigación, lo que espera lograr con ella y los desafíos que supone realizar un trabajo de esta magnitud cursando aún el pregrado.

¿Cómo te interesaste por estudiar esta carrera?

Cuando salí del colegio, tenía claro que quería estudiar Ingeniería, pero tenía dudas sobre la especialidad, por tanto, me di un año para evaluar las posibilidades existentes en la Educación Superior. En este proceso, descubrí la carrera de Ingeniería de Alimentos y comencé a indagar sobre las temáticas que aborda esta disciplina.

Asimismo, utilicé plataformas virtuales para contactar a personas egresadas y preguntarles de qué se trataba la carrera, con el fin de tener más conocimientos al respecto. En esta etapa de evaluación, tuve la posibilidad de visitar la Escuela de Alimentos de la PUCV y, gracias a esto, me di cuenta que era lo que yo quería, porque abarcaba variados tópicos y era bastante compleja. En síntesis, pude descubrir que más que trabajar sobre técnicas de cocina, hay un mundo mucho más científico y tecnológico que sustenta su quehacer y que hizo que me enamorara de esta rama de la Ingeniería.

¿Cómo decides postular a este fondo DIE?

En el período final de la carrera, mi profesor guía tesis, Dr. Pablo Ulloa, especialista en el tema de envases de alimentos, me propuso participar de los fondos del Concurso de Innovación y Emprendimiento para desarrollar mejor la idea de mi proyecto de título. Debo reconocer que él me orientó sobre la existencia de este concurso ya que, por uno u otro motivo, uno desconoce que existen este tipo de fondos para las investigaciones de pregrado.

¿En qué consistió tu proyecto?

El proyecto se titula “Obtención de un biopolímero de ácido poliláctico, utilizando como agente activo la cáscara de granada”. La idea era desarrollar un film o bioplástico biodegradable, que entregara al producto, propiedades activas. En este caso, alargar la vida útil de lo envasado y traspasar las propiedades antioxidantes de la granada, a un alimento a través del plástico. La idea era maximizar los beneficios de la envoltura. Además, es natural y amigable con el medio ambiente.

¿Cómo es el proceso de creación de este plástico? 

Primero, extrajimos la cáscara del fruto manualmente, la secamos, tamizamos e hicimos un polvo con ella. Luego, este polvo lo trabajamos en diferentes concentraciones, con diversos solventes que fueron agua, etanol-agua y etanol, que son los que extraen los compuestos activos de la cáscara de  granada. Con esto, ya teníamos la solución y la concentración de la cáscara en un líquido. El ácido poliláctico o plástico, que en este proyecto es biodegradable, se deshizo tomando el componente y lo disolvimos en cloroformo, obteniendo la solución de plástico. Estos dos líquidos después fueron vertidos en períodos de 24 a 36 horas en placas Petri. Una vez evaporado el cloroformo, quedó el bioplástico tal como lo conocemos.

¿Cuál fue tu motivación para realizar esta investigación?

Hacer un producto nuevo, que no tuviera antecedentes conocidos y con un sello regional distintivo. De esta forma, buscamos generar un impacto sustentado en las propiedades antioxidantes que, hoy en día, son muy codiciadas.

En el caso particular de la granada, encontramos cualidades anticancerígenas, antimicrobianas, antihipertensivas, que son llamadas “propiedades funcionales” y que, gracias al envoltorio biodegradable que creamos, pudimos traspasar a los alimentos que se envasan.

En síntesis, la idea de esta tesis fue darle un valor a la cáscara de granada que, en la actualidad, es considerada como un desperdicio.

¿Qué alcances crees que tiene tu proyecto?

Tras fabricar este bioplástico, esperamos avanzar hacia una nueva etapa de optimización, donde esperamos desarrollar un producto atractivo visualmente y sin defectos.

Luego, al generar este film para la industria alimentaria, esperamos verlo a futuro en un contenedor de leche o cualquier bebida en caja, cuyo envase, al estar recubierto internamente con este bioplástico, añadirá al líquido todas las propiedades antioxidantes que tiene la granada.

¿Qué te parece que la universidad, a través de la VRIEA, apoye y financie estos proyectos? 

Me parece excelente que la universidad apoye el desarrollo de ideas novedosas. Además, este financiamiento, complementado con la ayuda de los profesores, permite que los jóvenes podamos conocer el mundo de la investigación estando aún en el pregrado.

Por otra parte, quisiera destacar que si no hubiese tenido estos recursos, no podría haber realizado mi proyecto, porque necesitaba insumos que son bastante caros. Dicho esto, el apoyo económico que entrega la universidad es una gran ayuda, porque abre puertas para estas iniciativas.

¿En qué fase está tu proyecto?

En la etapa de elaboración de un artículo científico. A su vez, estamos esperando validar los resultados logrados para  ser publicados, los que esperamos puedan ser mejorados en una posterior etapa de optimización, como lo señalé anteriormente. La idea es que después, otros estudiantes puedan tomar nuestra iniciativa y perfeccionarla, corrigiendo los posibles errores que pudiera presentar.

¿Te resultó complicado compatibilizar la investigación con las asignaturas de pregrado?

La verdad es que sí, fue muy difícil, pero había que intentarlo. Realizo esta afirmación porque creo que este proyecto es un real aporte a la industria alimentaria y, al mismo tiempo, en él hay muchas horas de laboratorio, las que tuve que realizar en paralelo con cuatro ramos, los que además eran prácticos. En conclusión, fue un verdadero desafío, en algún momento llegó a ser caótico, pero finalmente era necesario asumirlo con dedicación.

No obstante lo anterior, debo agradecer toda la ayuda que recibí, porque gracias a ella, pude lograr lo que me había propuesto al comienzo de esta investigación, que era aprobar las materias y terminar la tesis con una buena nota. Por lo cual, siento que  todo el sacrificio valió la pena.

¿Piensas en la investigación como una posible carrera de desarrollo profesional?

Es una rama que me gusta y me interesa, pero no podría decir, en estos momentos, si voy a continuar o no. Pienso que es necesario realizar un proceso de evaluación y dependiendo de variables laborales, remuneraciones y realización profesional, lo consideraría, porque no es tan sencillo conseguir una beca para seguir estudiando. Considerando los gastos y el crédito universitario, hay que ver las prioridades antes de tomar una decisión.

Palabra abierta, ¿qué quisieras decir?

Haber trabajado en este proyecto contribuyó para conocer el camino de la investigación, me dio acceso redes de contacto y otra perspectiva de la vida académica. De igual forma, pude asistir a la charla final de los proyectos DIE y conocer a los otros ganadores del fondo, lo que representa una experiencia muy enriquecedora, porque todos los que fuimos a esta actividad estamos inmersos en la Ingeniería y solo conocemos ese mundo. Dicho de otra manera, es una instancia que permite acercar nuestra sede, al resto de la vida universitaria de la PUCV.

También, invitar a los alumnos que tengan alguna idea novedosa para que se informen y  averigüen  sobre estos concursos, porque como dije anteriormente, sin este fondo, no hubiese podido concretar mi iniciativa y haber tenido los resultados que logramos, que han sido muy buenos. Finalmente, con la guía y las personas adecuadas, uno puede crear lo que se proponga.